
Violencia de género en la escuela: qué dice la Ley 27.234 y cómo reconocerla en el día a día
- publicado por Huellas Misioneras
- Categorías Blog, Ciencias de la Educación, Convivencia Escolar
Violencia de género en la escuela: qué establece la Ley 27.234 y cómo reconocerla en el día a día
La Ley 27.234 obliga a todas las escuelas argentinas a trabajar la prevención de la violencia de género. Te contamos qué establece y cómo se manifiesta en la convivencia cotidiana del aula.
Entrás al aula con la lista en la mano, como todos los días, a esa hora en la que el curso todavía no terminó de acomodarse después del recreo. Mientras pasás lista, nombre por nombre, escuchás de fondo un comentario que un grupo de varones le tira a una compañera cuando dice "presente" — algo dicho en joda, con esas risas cómplices que ya conocés de memoria. Nadie grita, no hay ningún incidente que anotar. Vos seguís con la lista, porque en quince nombres más terminás y hay que empezar la clase.
Pasan las semanas y volvés a escuchar variaciones del mismo comentario, siempre dirigido a la misma estudiante, siempre en el mismo momento —cuando ella habla, cuando pasa cerca, cuando alguien nombra su nombre en voz alta—. Un día, ya sobre el final del año, esa misma chica se queda después de hora para pedirte, casi en un susurro, si puede cambiar de lugar en el aula. No te da muchos detalles. No hace falta que te los dé: en ese momento entendés que el "chiste" que veías repetirse hace meses nunca fue solo un chiste.
Si esto te resulta conocido, no es casualidad ni una situación aislada de tu escuela en particular. Es, probablemente, una de las formas más comunes y menos nombradas de violencia escolar — tan naturalizada en el ambiente cotidiano que cuesta identificarla como lo que es mientras está ocurriendo, y no recién cuando alguien se anima a contar lo que hay detrás.
Lo que dice la ley, en criollo
En Argentina existe una ley específica para esto, y establece una obligación concreta: la Ley N° 27.234, conocida como "Educar en Igualdad", exige que todos los establecimientos educativos del país —de gestión estatal y privada, desde el nivel primario hasta el terciario— realicen al menos una jornada anual dedicada a la prevención y erradicación de la violencia de género. No es una recomendación ni una buena práctica optativa: es una obligación legal vigente desde 2016.
Marco legal — Ley N° 26.485
La Ley 27.234 remite a esta norma para definir de qué habla: entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión que, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad o integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial. No habla solo de agresión física: incluye comentarios, tratos degradantes y cualquier forma de descalificación fundada en el género de quien la recibe.
Traducido a lo que realmente se ve en una escuela: el comentario "en joda" que se repite siempre hacia la misma persona, el trato diferencial que se justifica con un "así son las cosas", la broma que naturaliza una relación de desigualdad entre compañeros — todo esto puede entrar dentro de lo que la ley busca prevenir, aunque en el momento no tenga la forma de un episodio grave y aislado.
Cómo se manifiesta en la convivencia diaria
La violencia de género en el ámbito escolar rara vez aparece como un hecho único y evidente. Se manifiesta, con más frecuencia, como un patrón sostenido: comentarios recurrentes sobre el cuerpo o la forma de vestir de una compañera, sobrenombres con connotación sexual que "todos usan" sin cuestionarlos, exclusión de ciertos espacios o actividades justificada en estereotipos de género, o un trato notoriamente distinto según el género de quien lo recibe.
También puede manifestarse hacia estudiantes con identidades de género no normativas, bajo la forma de burlas sostenidas, aislamiento del grupo o comentarios descalificatorios disfrazados de humor.
No es una discusión pareja entre dos partes: es una agresión motivada específicamente por el género de quien la recibe, dentro de una relación de poder desigual.
Esa desigualdad no siempre es visible a simple vista para quien no está mirando con ese criterio específico — y esa es, justamente, la diferencia entre un conflicto ordinario entre compañeros y una situación que la ley busca prevenir.
Antes de irte
Reconocer estas situaciones no depende de esperar un episodio grave para empezar a prestar atención. Depende de aprender a escuchar, en lo cotidiano, esos comentarios que "siempre se dicen" y que, precisamente por repetirse tanto, dejan de sonar como lo que son.
Herramienta gratuita
Guía de reconocimiento rápido: una guía corta con ejemplos concretos de cómo se manifiesta la violencia de género en el día a día escolar —diferenciándola de un comentario aislado sin intención de daño— para tener presente al observar la dinámica cotidiana del aula.
Descargar guía gratis →Una pregunta para cerrar: ¿hay algún comentario "de los que siempre se dicen" en tu propia institución que, después de leer esto, empezás a ver distinto?
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